Las administraciones públicas y organizaciones que financian ayudas, proyectos y premios en régimen de concurrencia competitiva afrontan un reto que va más allá de la publicación de una convocatoria: garantizar que las propuestas recibidas se valoran de forma objetiva, rigurosa, homogénea y transparente.

Diputaciones, ayuntamientos, universidades, centros de investigación, institutos de investigación sanitaria y otros organismos públicos impulsan cada año programas dirigidos a promover la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento o el emprendimiento. Contar con criterios de evaluación bien definidos y con expertos adecuados resulta fundamental para asegurar la calidad de las decisiones.
La evaluación como pieza clave de la concurrencia competitiva
En los procedimientos de concurrencia competitiva, las solicitudes deben compararse de acuerdo con los criterios establecidos en cada convocatoria. En función de sus características, estos procesos pueden implicar un elevado número de propuestas, diferentes áreas de conocimiento, criterios técnicos específicos, varias fases de evaluación, umbrales de puntuación o sistemas de prelación.
Por ello, una evaluación de calidad necesita combinar conocimiento experto, criterios claros y un procedimiento estructurado que permita justificar y documentar las decisiones adoptadas.
Expertos y procedimientos: dos elementos inseparables
Disponer de una red de expertos no es suficiente. La selección del panel debe responder a las características de cada convocatoria y acompañarse de unas instrucciones y criterios de evaluación que permitan trabajar con un marco común.
El propio ecosistema de evaluación responsable de la investigación está avanzando hacia modelos en los que el juicio cualitativo y la revisión por pares tienen un papel central, complementados por un uso responsable de los indicadores cuantitativos. Es uno de los principios recogidos por la Coalition for Advancing Research Assessment (CoARA) en su propuesta de reforma de la evaluación de la investigación.
Aunque cada convocatoria requiere su propio modelo de evaluación, esta evolución refuerza una idea aplicable a cualquier proceso competitivo: la calidad de la decisión depende también de la calidad del sistema diseñado para llegar a ella.
El reto de las entidades públicas
Para muchas administraciones y organizaciones públicas, desarrollar internamente todos los recursos necesarios para abordar estos procesos puede resultar complejo, especialmente cuando las convocatorias requieren conocimiento especializado, varios perfiles de expertos o un volumen elevado de solicitudes. En estos casos, contar con apoyo técnico externo permite incorporar capacidades específicas y adaptar el proceso a las características de cada convocatoria, manteniendo el control y la responsabilidad de la entidad convocante.
La experiencia de Effectia en evaluación competitiva
En un contexto en el que las convocatorias competitivas requieren procesos de evaluación cada vez más rigurosos, disponer de un sistema independiente, homogéneo y trazable contribuye a reforzar la calidad y la transparencia de las decisiones de financiación.
En Effectia acompañamos a las entidades públicas para que puedan centrarse en su objetivo: impulsar proyectos, investigación e innovación mediante procesos de evaluación sólidos y adaptados a cada convocatoria. Para ello, ofrecemos apoyo técnico independiente a entidades públicas que financian ayudas, proyectos y premios en concurrencia competitiva. Contamos con un panel evaluador propio por áreas y con capacidad para incorporar expertos ad hoc según los requerimientos de cada proceso.


